
En el reto colectivo por avanzar hacia la neutralidad climática, cada gesto cuenta. Más allá de las grandes estrategias empresariales, el comercio local y la hostelería de proximidad también están demostrando que es posible reducir emisiones y aportar valor medioambiental desde el día a día.
Uno de los ejemplos que forma parte del pacto Alcobendas Huella Cero es Dolchelatte, un comercio comprometido liderado por Marcelo Salvo, que integra diferentes buenas prácticas ambientales en su actividad habitual.

Entre las acciones que ya aplican muchos establecimientos como este, destacan:
– Apostar por productos de proximidad y temporada, reduciendo emisiones derivadas del transporte y apoyando la economía local.
– Optimizar el uso de energía con iluminación LED, temporizadores y electrodomésticos de bajo consumo.
– Maximizar la eficiencia en la climatización, utilizando sistemas más sostenibles y manteniendo un uso responsable de aire acondicionado y calefacción.
– Reducir residuos mediante la eliminación de plásticos de un solo uso o la reutilización de envases.
– Aprovechar al máximo los recursos: desde ajustar las cantidades servidas para evitar el desperdicio, hasta seleccionar proveedores con criterios ambientales.
Iniciativas como Hostelería #PorElClima están sirviendo de marco para que miles de pequeños negocios visibilicen su compromiso y se sumen a una cultura de mejora continua.
Desde Alcobendas Huella Cero, seguimos destacando cómo todas las organizaciones, independientemente de su tamaño, pueden contribuir a un entorno más sostenible. Porque la transformación real empieza también en los escaparates, barras y cocinas de nuestros barrios.













