
El ayuntamiento vizcaíno instala baldosas capaces de atrapar el CO2
Bilbao se ha convertido en la primera ciudad española en instalar baldosas ecológicas. Su apariencia es similar a las tradicionales pero cuentan con un aditivo que permite absorber CO2. Este elemento innovador es el GeoSilex que es capaz de limpiar hasta 5.000 m3 de aire. El sistema se basa en que este elemento, aplicado a la baldosa (hidróxido de carbono), al entrar en contacto con el CO2 se convierte en piedra caliza.
Se trata de un producto patentado en mayo de 2010 por la empresa zamorana Trenzametal, que ha contado para su desarrollo con la colaboración de la Universidad de Granada. El GeoSilex se añade a la composición de la baldosa, una mezcla de cemento, áridos y agua. Cómo se integra en la totalidad de la masa, actúa desde el primer momento independientemente de las condiciones meteorológicas. El principio activo es hidróxido de calcio. Al entrar en contacto con el CO2 -que pesa más que el aire y tiende a concentrarse cerca del suelo- se endurece y se convierte en piedra caliza. Capa por capa, a medida que el dióxido de carbono penetra por los poros, la loseta se va petrificando y aumenta de peso, aunque no de volumen. Su vida útil será de entre 12 y 15 años, similar a la de las aceras convencionales.

Primicia del uso en exclusiva de este producto
Este producto se ha colocado en Bilbao por primera vez ya que la empresa que lo ha patentado tiene un acuerdo en exclusiva con UGP (United Global Pavings), compañía que fabrica, entre otros pavimentos, esta baldosa. Por eso y por el “especial interés que ha demostrado en los pavimentos sostenibles” ha ofrecido al Ayuntamiento de la capital vizcaína la primicia en el uso de este producto. Se ha colocado en zonas como la calle Lutxana o en el puente del Ayuntamiento.
La nueva baldosa ecológica es el resultado de “dos años de investigación”, recuerda Miguel Bermejo, de Trenzametal. Buscaban la forma de captar CO2 “con un coste medioambiental cero”, a partir de un material que no consuma energía en su fabricación ni provoque emisiones de dióxido de carbono. Lo encontraron en el hidróxido de calcio, un residuo industrial que normalmente acaba en los vertederos, y del que han conseguido eliminar las impurezas.
Se traerá desde Zamora en unos contenedores especiales
Esta es la base de la sustancia que se añade “en nanopartículas” al resto de los materiales
que forman una baldosa. El GeoSilex se traerá desde Zamora en unos contenedores especiales, en
forma de iglú, donde no puede entrar el aire para evitar que pierda propiedades. Las losetas se
fabricarán en la planta de Eguskiza en Sopuerta con un espesor de seis centímetros -dos más de lo
habitual en zonas peatonales- para aprovechar mejor su potencial.
Exteriormente sólo se diferenciarán del resto en que algunas llevarán grabada la inscripción
CO2. Cuando pasen esos 12 o 15 años y las losetas se hayan carbonatado, se reciclarán. Las
triturarán para fabricar nuevos pavimentos “y cerrar el círculo”. La misma fórmula se puede aplicar
a otros pavimentos y a “bancos, jardineras y fachadas”, dicen los fabricantes.












